Como hacemos con cada proyecto que recibimos para traducir, a la hora de asignar los trabajos relacionados con el desarrollo social a un traductor o grupo de traductores (según sea el volumen y los plazos de entrega del proyecto), seleccionamos —de entre los lingüistas con los que trabajamos— a quienes están interesados en la promoción social y conocen la terminología correspondiente.
Es inevitable que ciertos temas toquen las fibras más íntimas del corazón —sobre todo si existe un interés previo— y muevan a la acción. No están en juego en esto las políticas de confidencialidad con respecto a los documentos y textos sobre los que trabajamos, políticas que siempre se observan con extremado cuidado. Se trata de la ilusión que mueve a la acción. Fue así que —mientras trabajamos en la traducción de una serie de proyectos en los que se abordaba desde diferentes ángulos la temática de la inclusión social de los sectores más desprotegidos—, el equipo involucrado ideó un taller de arte a ser aplicado por módulos en barrios carenciados (el emprendimiento pasó a ocupar parte de nuestros fines de semana). Este taller se planteó con el objetivo final de ayudar a que disminuyan los niveles de violencia entre los jóvenes. Se comenzó en julio de 2007 con un taller de juguetes en un barrio de la periferia de Rosario.
Ejemplo elocuente de cómo los temas a traducir no son para nuestros lingüistas sólo palabras…