Nos contactó una empresa que se dedica a la exportación de determinados productos agrícolas; necesitaban traducir su folleto corporativo del español al inglés. En el intercambio preliminar para la determinación de estilo y terminología a utilizar, sacaron a colación que —además del folleto— estaban armando un video de presentación que querían que fuera bilingüe (español e inglés). Si bien nos habían contactado sólo por el folleto, dado que era urgente porque tenía que entrar a la imprenta, les hicimos ver que si enfocábamos estos trabajos como un único proyecto, nos sería más fácil meternos de lleno en el tema y mejorar el costo teniendo en cuenta el volumen.
En este caso la memoria de traducción —que entre otras funciones tiene la de permitir obtener automáticamente la traducción de texto que coincida 100% con texto ya traducido— no nos brindaría todos los beneficios típicos en este tipo de automatización, ya que el estilo de comunicación que se utiliza en un texto escrito en papel difiere del de los medios audiovisuales. Pero el tiempo invertido en lograr captar la identidad corporativa que querían comunicar y en el estudio del tema y la terminología a utilizar, para volcar estos conocimientos en un mayor volumen de palabras en el corto plazo, necesariamente redundaría en una mejora en la productividad que facilitaría la reducción de costos.
Por supuesto que tenemos en cuenta los beneficios que brindan los glosarios y las memorias de traducción para los trabajos que este mismo cliente nos sigue solicitando, con el consiguiente impacto en calidad y costos. Pero siempre el mayor volumen en el corto plazo logra que dicho impacto sea mayor.